Venezuela donó medio millón de dólares a la fiesta de la toma del poder de Donald Trump

La ingesta de proteínas de los venezolanos está cayendo más deprisa que la de los cubanos cuando el colapso de la Unión Soviética cerró el grifo ilimitado de ayudas que recibía el país y comenzó lo que fue bautizado por el castrismo como ‘periodo especial’, en 1992, según datos internos manejados por organismos multilaterales.

La economía de ese país es una décima parte menor que en 2014, de acuerdo con los datos del Fondo Monetario Internacional, que prevé que seguirá cayendo en los próximos tres años. Y la inflación alcanzará este año el 1.660% – y el 2.880 el que viene – lo que equivale a decir que el bolívar no tiene valor. Pero el Gobierno de Venezuela tiene dinero para una cosa: celebrar la llegada al poder de Donald Trump.

La empresa petrolera estadounidense Citgo, propiedad del monopolio venezolano PDVSA, donó 500.000 dólares (466.000 euros) a la fiesta de inauguración del presidente estadounidense.

Así lo revelan los documentos oficiales de la Comisión Electoral Federal de EEUU (FEC, según sus siglas en inglés) que, además, ponen de manifiesto que la compañía propiedad del Estado venezolano fue uno de los principales contribuyentes del Comité Inaugural, que es la organización que se encargó de los fastos de la llegada al poder de Donald Trump.

Según la FEC, Citgo donó tanto como ExxonMobil, la mayor petrolera de Estados Unidos, una empresa tradicionalmente muy cercana al Partido Republicano y cuyo presidente y consejero delegado, Rex Tillerson, es ahora secretario de Estado con Trump. JP Morgan, el mayor banco estadounidense, cuyo presidente y consejero delegado, Jamie Dimon, ha sonado como candidato a secretario del Tesoro tanto con Obama como con Trump, también donó medio millón. En total, el Comité Inaugural recaudó 106,7 millones de dólares (99.5 millones de euros).

Los que, como Citgo, donaron medio millón, se vieron agasajados con una cena privada con el vicepresidente, Mike Pence, previsiblemente para poder hacer ‘lobby’ directamente y a gusto. La legislación estadounidense prohíbe las donaciones de entidades extranjeras a este tipo de eventos. Pero hecha la ley, hecha la trampa: Citgo es legalmente una empresa de EEUU, aunque el 100% de su capital es de PDVSA, que a su vez es propiedad del Estado venezolano, que la ha utilizado como ‘vaca lechera’ hasta el punto de que el mercado le da un 50% de posibilidades de quebrar en 2018.

Acaso ésa sea la mayor similitud entre el régimen de Nicolás Maduro y el de Donald Trump: históricamente, que una petrolera quiebre es casi tan difícil como que lo haga un casino. Trump ha logrado lo segundo, y Maduro acaso podría conseguir lo primero, a pesar de que Venezuela es el país con más reservas de petróleo del mundo.

En el caso de Citgo hay, además, un componente regulatorio importante. En 2017, PDVSA puso el 49,9% del capital de Citgo como garantía a cambio de un crédito de 1.500 millones de dólares (1.400 millones de euros) del gigante petrolero ruso Rosneft. Si PDVSA no paga, Citgo pasará a estar controlada por Rosneft. Los senadores republicano Marco Rubio y demócrata Bob Menendez han declarado que, si se diera esa posibilidad, el Gobierno de Trump debe paralizar la toma de control de Citgo por Rosneft.

Fuente: El Mundo

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