RAFAEL CORREA: NO COMPARTO NI LA IDEOLOGÍA NI LOS VALORES QUE REPRESENTA DONALD TRUMP.

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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, publicó en el portal de la cadena Univisión un artículo en donde analiza los resultados de las elecciones en Estados Unidos, que dieron como ganador al republicano Donald Trump. En el texto, el mandatario sudamericano afirma que le “cuesta encontrar puntos de coincidencia con Donald Trump, aunque las críticas a la globalización son preocupaciones que compartimos”. “Yo lo escribí hace casi una década: la globalización neoliberal durará lo que duren los beneficios para EEUU. Esa es una de las razones del triunfo de Trump: ese EEUU profundo, el de los pequeños empresarios y trabajadores blue-collar afectados por la globalización y deslocalización de las empresas, y que no son noticia en los medios de comunicación, donde aparecen tan solo los intereses del capital trasnacional”, añade el Primer Mandatario. En su artículo envía un “abrazo a Hillary Clinton, extraordinaria mujer a la que apreciamos sobremanera. Pasé años muy felices estudiando en EEUU durante el gobierno de Bill”. Correa destaca, además, que uno de los mayores perdedores tras los resultados de las elecciones en Estados Unidos son los medios de comunicación privada. “Precisamente uno de los grandes derrotados en esta contienda han sido esos medios de comunicación, demostrándose una vez más que la opinión pública, fundamental para construir democracia, no es la opinión publicada, la cual podría destruir esa democracia”. “A estas alturas de mi vida, mis convicciones no van a cambiar en función de la victoria de un candidato, o por un discurso bonito después de actitudes terribles. No comparto ni la ideología ni los valores que representa Donald Trump. En lo personal, jamás tendría como amigo a alguien así, pero somos respetuosos de las decisiones soberanas de todas las naciones”, finaliza el texto. A continuación el texto completo del mandatario ecuatoriano: El pueblo estadounidense se pronunció en las urnas y eligió a su 45° presidente. Me cuesta encontrar puntos de coincidencia con Donald Trump, aunque las críticas a la globalización son preocupaciones que compartimos. Pat Buchanan decía —correctamente— que no hay nada más antinorteamericano que el libre comercio. Y yo lo escribí hace casi una década: la globalización neoliberal durará lo que duren los beneficios para EEUU. Esa es una de las razones del triunfo de Trump: ese EEUU profundo, el de los pequeños empresarios y trabajadores blue-collar afectados por la globalización y deslocalización de las empresas, y que no son noticia en los medios de comunicación, donde aparecen tan solo los intereses del capital trasnacional. Precisamente uno de los grandes derrotados en esta contienda han sido esos medios de comunicación, demostrándose una vez más que la opinión pública, fundamental para construir democracia, no es la opinión publicada, la cual podría destruir esa democracia. Es un voto de rebeldía contra el “establishment”, contra una clase política que solo se representa y se habla a sí misma. Cuando se está harto de lo mismo, se vota por el cambio, sin importar qué cambio. Nuestro abrazo a Hillary Clinton, extraordinaria mujer a la que apreciamos sobremanera. Pasé años muy felices estudiando en EEUU durante el gobierno de Bill. Se dice que la democracia estadounidense es la más antigua del mundo, pero inicialmente el sufragio estaba reservado para hombres ricos y blancos, mientras que los afroaestadounidenses fueron esclavizados hasta un siglo después, para luego continuar sometidos a un brutal racismo y segregación durante otro siglo más. Hoy nos encontramos ante una paradoja similar en América Latina. Al igual que los Padres Fundadores de Estados Unidos que predicaban la igualdad pero eran dueños de esclavos, las élites latinoamericanas que hablan de democracia y libertad han excluido y marginado a la mayor parte de la población. Contra eso luchamos los gobiernos progresistas de la región. América Latina, como dice el prócer uruguayo José Gervasio Artigas, tiene que marchar con sus propios pies. Como región independiente debe ser cada vez más autónoma de quien gobierne o no en otros países. El mundo del futuro será un mundo de bloques, por eso hay que consolidar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y utilizar la OEA —totalmente bajo la hegemonía norteamericana—, para, como bloque, procesar nuestros conflictos con América del Norte, especialmente los relacionados con los derechos humanos, con énfasis en los de los migrantes; la lucha contra el cambio climático; y lo innecesario de un “policía mundial” que nadie ha requerido. “Todos los hombres son creados iguales, son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. En Ecuador y en toda América Latina, también sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, y hay que hacerlas realidad no solo para ciertas personas o en algún momento en el futuro, sino ahora y para todos. A estas alturas de mi vida, mis convicciones no van a cambiar en función de la victoria de un candidato, o por un discurso bonito después de actitudes terribles. No comparto ni la ideología ni los valores que representa Donald Trump. En lo personal, jamás tendría como amigo a alguien así, pero somos respetuosos de las decisiones soberanas de todas las naciones, y por ello le deseamos el mayor de los éxitos, para el bien del pueblo estadounidense.

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El relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Nils Melzer, denunció este miércoles que se siguen ejerciendo torturas sobre al menos un preso del centro de detención estadounidense en la base naval de la bahía de Guantánamo, ubicado en la isla de Cuba, informa Reuters. Melzer acusó a EE.UU. de violar “de manera manifiesta” la Convención contra Tortura, enviando así un “peligroso mensaje de complacencia e impunidad” a su propio país y al mundo. En su comunicado, el relator especial recordó que un informe de la Comisión de Inteligencia del Senado de EE.UU. reconoció en 2014 que la CIA había recurrido a prácticas asimilables a la tortura durante los interrogatorios a yihadistas que realizó en instalaciones secretas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. El experto independiente de la ONU basó su informe sobre el caso de un preso en Guantánamo acusado de conspirar en el atentado del 11-S, Ammar al-Baluchi. “Se reporta que sus torturas y maltrato continúan”, indica el documento de Melzer. El Departamento de Defensa de EE.UU. negó las acusaciones del experto. “Estas afirmaciones han sido investigado en varias ocasiones en el pasado y no se encontró ninguna evidencia fiable para sustanciarlas”, declaró un portavoz del Pentágono, el mayor Ben Sakrisson, citado por Reuters. En enero de 2009, el entonces presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó a terminar el uso de las llamadas “técnicas de interrogatorio mejoradas” y redujo el número de los presos de Guantánamo a 41, pero no cumplió su promesa a cerrar la prisión estadounidense en Cuba. El actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, declaró que su intención es seguir utilizando la prisión de Guantánamo en marco de la lucha contra el Estado Islámico.

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