Posverdad

Durante los últimos años salen a la luz los nuevos términos que hace consultoría la real Academia de la Lengua para el mundo hispanoparlante, palabras que a menudo con el desarrollo de los tiempos se hace evidente en la utilización que por ende debe ser correcta, el uso desmesurado de la tecnología vislumbra las características de la semántica moderna, hace recurrir a nueva nomenclatura de palabras que en virtud de la lengua hace probidad de hablar correctamente, tan venido a menos en estos tiempos, donde la explosión anticultural , hace pedazos los vocablos y hablar bascosidades es parte del folklor, tamaña mentira , debe haber una coordinación de las áreas académicas de la lengua y la literatura donde el acervo cultural sea teóricamente y prácticamente utilizado por todos/as, para que la comunicación sea más fluida., sea más viable, transparente, y no se tergiverse los hechos, donde sea instrumento de no correspondencia de insultos , agravios, de temor sino más bien conversar se convierte en la verdadera sintonización del sentir humano de todos los tiempos.

El pasado 29 de junio del 2017 se hizo oficial el anuncio de que la Real Audiencia Española ha decidido incorporar el término “pos verdad” en el Diccionario de la Lengua Española, a partir del próximo mes de Diciembre, habiéndose sugerido que la palabra pos verdad incorporará todas las “informaciones y aseveraciones que no se basan en hechos objetivos sino que apelan a las emociones, creencias o deseos del público”. La pos verdad fue distinguida (pos-truth) el año pasado por el Diccionario Oxford de la habla inglesa con el título honorífico de la palabra del año, en la práctica, la novedad respecto de la posverdad se dio a partir de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, con la idea de que los hechos objetivos “son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales” , lo que lleva a la existencia de creencias las cuales en muchas ocasiones son tomadas como verdades inobjetables aunque en realidad sean falsas; en otras palabras podríamos interpretar a la pos verdad como información falsa o información que se siente “verdad” pero que no se apoya en la realidad, o también como una mentira asumida como verdad pero reforzada como creencia o como hecho compartido en una sociedad.

En ese contexto, el pos verdad se presta evidentemente para todo tipo de manipulación imaginable, razón por la cual muchos académicos consideran que es arriesgado el uso generalizado de un concepto que trata de normalizar la mentira, por lo que ahora en lugar de decir información falsa, se podrá hablar novedosamente del pos verdad. A partir de dicha discusión se ha señalado que el gran reto de los medios en esta era digital es verificar la información y contrastar las fuentes, tarea que no es nada fácil si se toma en cuenta la cantidad de información que circula en las redes sociales, a lo que se debe agregar un dato relevante: la posverdad va a penetrar con mayor facilidad en aquellos segmentos que culturalmente necesitan aceptar determinada información como verdadera más allá de su evidente falsedad, un escritor español da una de las definiciones más certeras respecto de la posverdad al definirla como “La mentira de toda la vida agigantada por las armas comunicacionales de hoy”, , es decir que la posverdad al definirla como mentira en toda su gama : la mentira propiamente dicha, la verdad a medias, el chisme , la patraña, la calumnia, definición que nos permite aseverar que existen variadas exhibiciones de posverdad y que en el caso específico ecuatoriano, hemos asistido en los últimos años a una vigorosa demostración de esta, esto sucede en el hecho de la última década del país se acostumbró a la posverdad esgrimida desde el poder.

Fuente: Diario Correo

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