90% de casas patrimoniales está en manos privadas

Cuarenta años después de la declaratoria de Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad, sus habitantes aún utilizan este espacio para realizar actividades culturales.

Según cálculos municipales, alrededor de 250.000 personas transitan a diario por el Centro Histórico de Quito (CHQ) por diversas actividades. Para unos es el más importante atractivo turístico de la capital; el 53,38% de quienes buscan un lugar para visitar en la urbe acuden allí. Para otros es un sitio para realizar trámites.

En cambio, otros lo ven como un espacio para realizar compras. Según la Encuesta Multipropósito de Quito, efectuada en 2016, el 78,8% de residencias del Centro Histórico es usado exclusivamente para vivienda, mientras que el 20% de las edificaciones es de uso mixto (vivienda y trabajo). Angélica Arias, directora del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), explica que 4.999 bienes inmuebles están inventariados en el CHQ, más de 700 se ubican en el núcleo central del sector, ahí más del 80% lo ocupan instituciones públicas, como el Municipio y el Gobierno Nacional, y entidades religiosas, como conventos.

Los inmuebles residenciales -continúa Arias- se ubican en los alrededores de este núcleo principal, como en San Marcos y La Tola. De igual forma, es común que los inmuebles se utilizan en algún tipo de negocio, incluso como bodegas. El 90% de las edificaciones patrimoniales del CHQ está en manos privadas.

De acuerdo con el alcalde Mauricio Rodas, las entidades municipales que colaboran en la conservación del patrimonio invertirán este año más de $ 80 millones con este objetivo. Solo el IMP, por ejemplo, tiene previsto otorgar este año más de $ 24 millones para preservar el patrimonio.

Gracias al Centro Histórico de la capital, el mejor conservado y más extenso de América Latina, hace cuatro décadas Quito fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Esto impulsó que sea protegida su riqueza arquitectónica. A la par, los ciudadanos se han encargado de conservar los diferentes usos y servicios propios del sector. Para el quiteño y el visitante, el CHQ tiene diferentes significados. Por ejemplo, Susana Núñez (48 años) considera que el centro es el mejor lugar para caminar con su madre. Lo visitan una vez a la semana, acuden a las iglesias, observan a los artistas callejeros y después toman un café en algún restaurante. Mientras que para Mercy Guatimal (44 años), el centro es el lugar ideal para comprar telas e hilos por la variedad y los precios económicos.

Para el historiador Patricio Guerra, cronista de la ciudad, en el CHQ se fundieron las culturas de las que viene la sociedad quiteña actual. Ahí nace -dice- el chulla quiteño con su astucia y viveza. “Cada esquina, iglesia y campanario tiene su leyenda, cada calle cuenta una historia, las costumbres de sus habitantes, la arquitectura, las quebradas y los paisajes, todo forma parte del patrimonio”, explica Guerra. (I)
F. El Telégrafo

 

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