Cuando el arte venezolano en tiempos de crisis canta, no solo malvive

Cuando ya casi moría el siglo 20, el escritor uruguayo Eduardo Galeano recordaba que “el derecho de soñar” no figuraba como uno de los derechos humanos proclamados por Naciones Unidas en 1948. “Pero si no fuera por él y por las aguas que da de beber”, alertaba el escritor, “los demás derechos se morirían de sed”.

Soñar con una Caracas transfigurada por el poder de la creación artística supone un atrevimiento en la Venezuela de la crisis económica, cuando las conversaciones cotidianas giran en torno a los precios de los productos.

‘Ciudad Canción’ es una programación de pequeños conciertos al estilo de una peña itinerante en diferentes espacios de la capital venezolana, con la intención de convertirla en referencia cultural. Este proyecto intenta “oxigenarnos con arte”, asegura el cantautor José Delgado, impulsor de la iniciativa, que a lo largo de un mes encuentra a músicos y poetas para generar cancioneros y presentarlos en concierto.

Una reunión de arte

Pero esas creaciones, tanto musicales como poéticas, “son también testimonio de este tiempo y de cómo lo vamos sintiendo los creadores”, dice el cantautor.

José Delgado, Enrique Duarte, Yanuva León y Alí Velazquez, en un ensayo de ‘Ciudad Canción’. Museo de Ciencas, Caracas. Cortesía de Indira Carpio Olivo

Al concebirse como una reunión de creadores, José Delgado cree que en ‘Ciudad Canción’ es posible reunir “a todo lo que cante”. Explica que, “una canción es, por qué no, el cuerpo que danza o el pincel que baila en la tela”.

Arte y crisis económica

Los artistas reunidos en este proyecto inician su viaje mientras Venezuela atraviesa una prolongada crisis económica, sumada a una serie de sanciones aplicadas por el Gobierno estadounidense.

El cantautor piensa que la situación “ha sido un gran estímulo”, para él y muchos otros artistas, ya que “de no haber ocurrido, a lo mejor estaríamos por allí, distraídos o haciendo publicidad”.

Sin embargo, ‘Ciudad Canción’ no escapó de los efectos de la crisis. “Hubo entre los convocados, alguno que nos preguntó: ‘¿Y cómo hago para llenar la despensa?’. Eso es una realidad”, relata Delgado.

José Delgado en el Museo de Ciencias, Caracas. Cortesía de Indira Carpio Olivo

No obstante, agrega, “toda la construcción de país que hemos vivido comenzó de la nada, de la precariedad. Fue esa precariedad la que nos llevó a componer, en mi caso, las que considero mis mejores canciones”.

Con música, poesía y otras artes, buscan un “impulso creador” porque, en opinión de José Delgado, “la crisis moral es bastante más dura que la económica”.

El proyecto que han iniciado en Caracas se fundamenta en un principio al que llaman “extremo necesario”. Esto viene a decir, en palabras del artista, que “en el nivel de cansancio y limitaciones en que nos encontramos, todo lo que podamos crear será un bosque frondoso, una vez que pase la crisis y reencontremos nuestras formas”.

Solo tiempos adversos

La poeta Yanuva León no observa contradicciones entre la poesía y el momento por el que atraviesa su país.

La poeta Yanuva León junto al cantautor José Delgado. Museo de Ciencias, Caracas, Venezuela 2018. / Cortesía Ceyrali Dominguez / Ciudad Canción

Para ella, “los tiempos adversos disparan las pulsiones creativas de la humanidad”, y no solo para diseñar estrategias colectivas o individuales de sobrevivencia, sino que también “para tramitar los dolores, para buscar respuestas lógicas al caos, soñar y abrir oquedades al horror, tanto en el entorno social como en el fuero íntimo”.

Lo mejor que tenemos

Siempre, precisa la poeta Katherine Castrillo, las situaciones más adversas, “como la guerra económica que vivimos en el país”, convocan a la solidaridad.

“Siendo golpeados tan duramente en la cotidianidad, lo que nos mantiene en pie es la certeza de que no estamos solos. Existen montones de artistas, músicos, poetas, actrices, bailarinas, que se reconocen en un mismo espíritu: la hermandad“, señala la autora.

Una hermandad, apunta Castrillo, “que se expresa cuando buscamos un medicamento que escasea, o cuando necesitamos un alimento específico. La crisis nos dio la oportunidad de fortalecer la solidaridad, y eso nadie nos lo quita”.

El proyecto ‘Ciudad Canción’ vincula todas las artes en su empeño de recuperar espacios para la gente. / Cortesía de Indira Carpio Olivo

Giovanina Rodríguez, poeta que también participa de ‘Ciudad Canción’, reitera en la creación “una forma de encontrarse, también con el arte”.

Define al proyecto como “la idea que nos vincula desde un sentimiento de reconciliación con la ciudad que imaginamos, que vamos creando en lo colectivo. No una oda a Caracas, sino a un espacio soñado que puede estar en cualquier parte”.

La vida misma

El proyecto de este grupo de creadores venezolanos no niega la realidad, no se escapa “a tener que hacer filas para comprar ciertos productos”, explica Delgado.

En el caso de ‘Ciudad Canción’, afirma, “estamos haciendo eso y también poesía porque el arte no es accesorio”, es tan vital como el aire.

“Si la crisis nos ha secuestrado las sensibilidades”, añade el cantautor, “‘Ciudad Canción’ plantea una alternativa. Es una pequeña flor y cuidarla es nuestro acto de resistencia”.

Ernesto J. Navarro

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