Interminable odisea

La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres…Rom. 1:18 (RVR95)

Las canas han cubierto la cabellera de aquellos guerreros de la tiza y el borrador. Maestros de antaño que hoy viven alejados de las aulas; no obstante, permanecen en pie de lucha contra la injusticia de que son objeto. En entrevista con ellos, la Asociación de Jubilados de El Oro 2008, sus directivos me participaron de su interminable odisea. En el diálogo enfatizaron del daño físico, moral y psicológico que vienen padeciendo, por más de nueve años, consecuencia de la desidia de funcionarios que ejercieron el poder en el gobierno anterior. En ese trajinar angustioso, tres valerosos maestros descendieron a la tumba. Su preocupación se centra en que hasta la fecha no se les cancela, aproximadamente, el 50% del incentivo por jubilación que en justicia les corresponde.

El asunto legal está consumado. Los trámites por la vía de Derecho han seguido su curso regular, a tal punto que las instancias judiciales han fallado a su favor. El juicio que se ventilaba en el Tribunal N° 2, de lo Contencioso Administrativo de Guayaquil, dictó sentencia que favorecía a sus demandas. Posterior a esto, la sentencia Ejecutoria de la Corte Constitucional, Sala de Admisión, con fecha 9 de enero del 2012, vuelve a favorecer a ese grupo de 19 maestros jubilados en el año 2008. Además, existe un auto resolutorio, emitido el 2 de abril del 2014, sustentado en el artículo 82 de la Carta Magna, que ordena el pago en el término de quince días a la entidad accionada. Esos días nunca llegaron. En resumen, es toda una escalada de sufrimiento que han afrontado esos seres vulnerables, cuyos derechos han sido burlados una y otra vez.

Aunque la travesía es difícil, esos maestros en servicio pasivo, no cesarán en sus esfuerzos por lograr encumbrar su justa aspiración. La permanente lid se acerca a los diez años, en el transcurso han caído y han levantado; sin embargo, nada les impedirá seguir tocando las puertas de las autoridades competentes en el caso. Fortalecidos con la razón, amparados en la ley, exigirán que se revea su situación y que a través del Ministerio pertinente, el gobierno actual haga realidad la cancelación total de la deuda. Seguros de que el camino seguirá siendo escabroso, aún confían en la virtud que jamás declina su frente: la esperanza. Adelante, compañeros.

Fuente: Diario Correo

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