Inteligencia emocional

Por años se creyó que la inteligencia se limitaba exclusivamente a los factores biogenéticos, aquellos innatos en cada ser, y que la vida socio cultural no tenía una mayor influencia, pero no es así; tal vez muchos se preguntaran ¿por qué hay personas que triunfan en la vida sin haber sido los mejores estudiantes del colegio? y ¿por qué algunos que incluso tienen varios títulos universitarios no tienen un cargo muy alto? La respuesta a esas y muchas interrogantes, podemos encontrarla a través la psicología contemporánea, que nos habla de otros tipos de inteligencia, podríamos citar la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y la teoría de la inteligencia emocional promocionada por Daniel Goleman, en esta breve publicación trataremos sobre esta última.

La ‘inteligencia emocional’ es la capacidad para manejar las emociones propias, ósea autoconocerse, dominando los impulsos afectivos, desarrollando el autocontrol y la automotivación; acrecentando la confianza en sí mismo, aprender a reconocer las emociones de los demás, potenciando nuestra empatía y alteridad, pues de esta forma, mejoraremos las relaciones con vuestros semejantes. En 1990 J. Mayer y P. Salovey publican varios artículos académicos en donde difunden el concepto de inteligencia emocional, pero sería Daniel Goleman en 1995 quien publica el libro “La Inteligencia Emocional”, al punto de desafiar los convencionalismos conocidos, pues en el libro de Goleman se cuestiona mucho a los “famosos test” que miden el coeficiente intelectual.

Hay que aceptar que en la evolución humana el cerebro se destacó, con ello la mente se potencio y fabrico las emociones, las mismas que juegan un papel importantísimo en la toma de decisiones intelectuales; si las personas aprenden a controlar sus emociones y sentimientos, serán seres humanos equilibrados que pueden proponerse objetivos más claros en la vida. El sociólogo dominicano Teófilo Barreiro recomienda sacar a flote la inteligencia emocional, en pocas palabras y como dicen por allí: “aprender a buscársela”, y que nosotros mismos nos adaptemos a las situaciones, fomentando el emprendimiento. Si uno mira a su alrededor notara que se rompe ese viejo paradigma, en el que se suponía que aquellos individuos con un mayor coeficiente intelectual y habilidad para las ciencias exactas (matemática, lógica, etc.), llegarían más lejos y serían las personas más exitosas en la vida.

En conclusión, el ser humano al ser un ente tan complejo, no solo posee un solo tipo de inteligencia, por tanto, no tenemos que orientar a un niño o al adulto a encontrar únicamente las respuestas a la vida en las matemáticas; sino hacer que ese individuo potencie toda su mente y preste mucha atención a las relaciones interpersonales. La teoría de Mayer, Salovey & Goleman, nos enseña a ver más allá de los clásicos procesos del desarrollo intelectual, y sobretodo, comprender que sí bien el ser humano genéticamente puede “nacer inteligente”, ese mismo sujeto por efecto del entorno en que se desenvuelva, más las influencias de otras personas, podrá definir sus capacidades cognoscitivas y desarrollar una correcta inteligencia emocional.

Fuente: Diario Correo

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