Hoy, histórica cumbre entre China y Taiwán

El encuentro de hoy entre los presidentes chino y taiwanés se anuncia como un delicado ejercicio de malabarismo, en el que cada uno se ajustará a la "guerra dialéctica" entre ambos regímenes rivales, evitando expresiones que puedan legitimar la posición del otro.

En la histórica reunión, en Singapur, Xi Jinping, presidente de la China popular, no se dirigirá por su cargo a Ma Ying-jeou, presidente de Taiwán. Los dos dirigentes se limitarán a darse trato de "señor".

La escueta fórmula se debe a una imposible ecuación protocolaria. Las autoridades de Pekín insisten en su política de ‘una sola China’ y se oponen de frente a las fórmulas que impliquen el reconocimiento de una nación taiwanesa distinta.

Según los expertos, el encuentro, el primero entre dirigentes de ambos lados desde el fin de la guerra civil en 1949, tendrá un valor fundamentalmente simbólico, más allá de los términos que se empleen.

"Pekín estará atento a detalles sutiles: las fotos, los apretones de manos, la actitud, la impresión que se da", apunta Michael Cole, investigador en la Universidad de Nottingham. Según él no se formalizará ningún acuerdo ni compromiso, dadas las fuertes reticencias de la opinión pública taiwanesa.

Rompecabezas diplomático

En un primer momento, en 1945, se atribuyó al Gobierno nacionalista del Kuomintang el asiento de China en la ONU. Este pasó a la República Popular en 1971.

Desde entonces, Naciones Unidas solo reconoce al Gobierno de Pekín, al igual que la casi totalidad de países del mundo. Solo 22 cancillerías se mantienen fieles a Taiwán, entre ellas el Vaticano.

Prueba de ese aislamiento internacional es que la isla no ha sido invitada oficialmente a la próxima conferencia del clima de París (COP21), prevista a partir del 30 de noviembre.

Taiwán ha podido por otro lado integrarse en el Comité Olímpico Internacional, la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), adoptando en cada ocasión una apelación ad hoc que fuera aceptable para Pekín, como por ejemplo "Taipéi chino" en el caso del COI.

Precisamente por falta de un nombre apropiado, Taiwán se quedó sin embargo fuera del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), lanzado hace poco por iniciativa de Pekín.

DESCONTENTO. Una pancarta rechaza en Taipei el encuentro entre los mandatarios Ma Ying-jeou y Xi Jinping. (AFP)

Historia
La distancia entre ambos regímenes aumentó con la democratización de Taiwán y la llegada al poder entre 2000 y 2008 del Partido Democrático Progresista (DPP), tendente a una línea independentista.

La presidencia de Ma Ying-jeou (Kuomintang) ha propiciado una mejoría de la relación con Pekín, aunque sigue habiendo mucha desconfianza.
Prueba de ello es la doctrina militar de Pekín, plasmada en un libro blanco: "si graves acontecimientos condujeran a la separación de Taiwán respecto a China bajo cualquier nombre (…) el Gobierno chino estará obligado a adoptar todas las medidas necesarias, incluyendo el recurso a la fuerza, para preservar la soberanía y la integridad territorial" del país.

Dos Chinas

Taiwán es un territorio independiente de facto desde el final de la guerra civil y la fundación de la China popular comunista en 1949, cuando las tropas nacionalistas del Kuomintang (KMT) se refugiaron en la isla.
Taiwán se designa todavía, oficialmente, como ‘República de China’.

Una apelación que Pekín no acepta, pues considera que la isla es una ‘provincia’ que algún día deberá unirse políticamente al resto del país.

En las declaraciones oficiales en la China Popular, los taiwaneses son calificados de ‘compatriotas’ y Ma Ying-jeou de simple ‘líder’ de la isla. Cada mención a organismos políticos o administrativos de Taiwán figura siempre entre comillas.

Promesas de paz

Un futuro nada fácil

Mientras la cumbre se espera que dinamice la alicaída campaña del gobernante partido Kuomintang para las legislativas y presidenciales de enero, constituye una promesa china de paz y beneficio mutuo en el estrecho si el próximo líder taiwanés no reta a Pekín.

Un editorial del diario oficial chino Global Times admite que
"es improbable que la relación a ambos del Estrecho (de Formosa) mantenga su actual statu quo, ya que está cambiando todo el tiempo".

"El carisma político de Xi ha impresionado a ambos lados del Estrecho y al mundo entero", enfatiza sin modestia el diario, que agrega no sin menos fanfarria que "el aplauso se escuchará globalmente por la victoria de la paz y la racionalidad".

En cambio, la reunión también es la señal de que el Gobierno chino se ha dado cuenta de que el fuerte aumento de las relaciones comerciales y financieras con Taiwán no ha sido suficiente para garantizar la estabilidad de las relaciones, según apuntan analistas isleños.

El presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, a su vez, reconoce que aún hay muchas diferencias por resolver con China. Es decir, nada será fácil en el futuro cercano.

Fuente: Ecuavisa

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