Familias de niños violados rechazan que escuela se niegue a disculparse

La academia Pedro Traversari, en Quito, no cumplió con las disculpas porque uno de sus profesores abusó de estos niños.

 

Con policías y guardias plantados en el portón de la academia aeronáutica Mayor Pedro Traversari se encontraron ayer los familiares de los 41 niños que hace siete años fueron violados por uno de los profesores de este establecimiento privado, uno de los más grandes del sur de Quito.

Los padres e incluso algunas de las víctimas, que ya son adolescentes, llegaron vistiendo camisetas blancas con una especie de manchas rojas en las que se leía la frase: “Nunca más abuso infantil en el sistema educativo. Rompe el silencio”.

Por orden judicial, en el lugar debía cumplirse un acto de reparación simbólica para los afectados, al que también acudieron representantes del Ministerio de Educación, de la Fiscalía y de Unicef.

Las autoridades del plantel pretendían limitar el ingreso de todos los familiares y de los periodistas, lo que ocasionó reclamos inclusive de un delegado de la Defensoría del Pueblo, a quien también se le bloqueaba su paso.

En medio de forcejeos, el grupo, que no superaba las 50 personas, logró entrar finalmente y se encontró con que en el patio del plantel se había instalado una mesa con un mantel blanco y ocho sillas reservadas para las autoridades.

Discursos

A través de dos parlantes, un atril y un micrófono al que pudo acceder Amparo, la mamá de una de las víctimas, pidió: “Que nunca más escuchemos decir ‘el prestigio de una institución pesa más que los derechos de los niños’, que nunca pidieron estar en el aula del terror”.

Enseguida, el vicerrector, Guillermo Jaramillo, se dirigió a los asistentes, para asegurar que la institución “ha dado toda la colaboración necesaria para que este hecho no haya quedado en la impunidad”.

Eso exacerbó la indignación de los padres de las víctimas, que lo tachaban de “mentiroso”, “alcahuete”, entre otros epítetos, pues el caso recién se visibiliza después de una larga controversia judicial que no termina de cerrarse.

Jaramillo prometió que a raíz de lo ocurrido el proceso de selección del personal docente y administrativo será más riguroso en este plantel, donde estudian 5.000 alumnos. “Hemos organizado una reingeniería”, afirmó.

Incumplimiento

Parte de la sentencia obligaba a que la institución colocara una placa con la leyenda “en memoria de las víctimas de abuso infantil en el sistema educativo”, en el aula donde se perpetraron los hechos y ofreciera disculpas públicas.

Sin embargo, con la frase “la vida continúa” Jaramillo concluyó su alocución al cabo de unos cuatro minutos y no cumplió con esto último y tampoco el viceministro de Educación, Álvaro Sáenz, les exigió a las autoridades del plantel que cumplan.

Fue entonces cuando los padres y sus hijos abandonaron el lugar en señal de rechazo. “No nos dieron las disculpas públicas que nos merecemos, pero no nos vamos a rendir. A ellos solo les importa el nombre de la institución y no nosotros”, manifestó una de las víctimas.

Igual se manifestó la fiscal, Tania Moreno, quien aseguró que pasará un informe al Juez, ya que el plantel educativo no cumplió. “De lo que yo pude escuchar no ha habido las disculpas públicas”, puntualizó.

Al final, solo Sáenz y otras autoridades educativas participaron de la develación de la placa. “La restitución es poder coger de las manos a nuestros hijos y avanzar con ellos al futuro”, aseveró el Viceministro, tras señalar que en lo que compete al Ministerio él estaba dispuesto a disculparse. (RVD)

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