El día de NO PLÁSTICO

Los reportes científicos son concluyentes: el plástico es un material que tarda cientos de años en degradarse, llegando a miles según el tipo de material empleado. Los problemas derivados de su desecho indiscriminado se cuentan a raudales, en especial la contaminación de nuestros ríos y mares, que ha llegado a constituir un parque del tamaño de los Estados Unidos en el Océano Pacífico. Pero qué estamos haciendo por mermar su impacto?

La misma OMS (Organización Mundial de la Salud) realizó un pronunciamiento definitivo: “Que los gobiernos declaren el plástico como residuo peligroso”. Pero se ha hecho algo en congruencia con esta petición? Casi nada a nivel global!! Salvo la actitud decidida de grupos ecologistas y conservacionistas, que se rebelan frontalmente al consumismo desenfrenado de materiales plásticos, no conozco de acciones gubernamentales para atacar este problema gravísimo.

En las instituciones educativas se habla y se imparte “Educación para la Ciudadanía” en la que mayoritariamente se instruye sobre derechos, deberes, igualdad, etc., etc.; manejamos un eje transversal que es el “Cuidado del medio ambiente”; de vez en vez se traza actividades relacionadas con la reutilización de materiales, así como el reciclaje … Pero es evidente que estas acciones no alcanzan a frenar la voraz contaminar que estos materiales propician, empujadas por actitudes ciegas de los consumidores y egoístas de quienes los producen.

Podríamos sugerir visitar sitios dedicados a la preservación del medio ambiente (http://www.cleanoceanproject.org); a visualizar videos de concientización (https://www.youtube.com/watch?v=fQbgK_0hCxU); a leer reportes científicos que atañen (https://www.greenfacts.org/es/basura-marina/); crear sociedades de lucha o sumarnos a iniciativas globales (https://www.facebook.com/Aguitaconelplastico); pero si no empezamos con pequeñas acciones, desde nuestras aulas de primaria, temo que todos los esfuerzos resulten estériles.

Propongo, por lo tanto, que mermemos el consumo de productos que se sirven en recipientes plásticos o pedir que se los sirva en otros; beber agua en vasos de vidrio reusables; comer en platos de cerámica o melamine (que es un compuesto orgánico parecido al plástico) y con utensilios metálicos; realizar campañas desde las aulas y planteles que trasciendan a la sociedad para testimoniar esto, con un valor académico que resalte sobre otras actividades. Educamos “para la vida”, por lo tanto, más que determinar en una evaluación que los alumnos saben QUÉ HACER, deberíamos dejar en evidencia que LO HACEN!!

Los grandes cambios empiezan con cambios personales, luego grupales e institucionales, y estos deben ser sostenibles y sustentables. Como partidario de un cambio en la estructura educativa, creo que podríamos empezar con una acción diaria: “El día de NO PLÁSTICO”; luego trasladarla a “La semana de NO PLÁSTICO”. Quién sabe si de a poco vamos mostrando a los demás que ESTAMOS APRENDIENDO a VIVIR EN ARMONÍA CON NUESTRO MEDIO AMBIENTE. Estoy seguro que lo podemos lograr si empezamos ya.

 

Fuente: Diario Correo.

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