Preciado dedica sus triunfos a su hermano fallecido

Por Luis Cheme, enviado especial a Cochabamba Lenín Preciado contuvo su emoción hasta que el juez del combate lo declarara ganador. Cuando lo hizo levantó las manos y la mirada al cielo, después bajó del tatami y se enlazó en un abrazo que duró unos 30 segundos con su entrenador José Romero, quien lo esperaba a un costado.

En ese momento (domingo en la tarde), el judoca orense de 24 años liberó toda la alegría que le provocó haber ganado la primera medalla para Ecuador en los XI Juegos Suramericanos Cochabamba (Bolivia) 2018 luego de vencer en la final de la categoría -60 kilogramos al brasileño Robson Segantín en el coliseo de deportes José Villazón. Después de superar el tiempo reglamentario, Lenín no conseguía aplicar la llave para derrotar al carioca.

No fue sino hasta el golden score que pudo ejecutar el ippon y terminar el combate con un grito sobre el tatami, mientras sus compañeros le hacían barra en los graderíos y se entusiasmaban con la primera medalla dorada. Pero el triunfo y la presea de  Preciado tenía una dedicatoria especial: su hermano Wladimir Preciado, quien murió años atrás después de que se viera involucrado en un lío de bienes en su natal Machala (El Oro) La historia no es muy clara y Lenín tampoco habla mucho sobre el tema.

Solo atina a decir que fue una persona especial en su vida y que por eso cada logro que consigue en el judo se lo dedica a él. “Yo siento que él está a mi lado cuando subo al tatami, él me da  fuerzas cuando me empiezo a agotar”, le contó la tarde del domingo pasado a EL TELÉGRAFO, aún agitado sobre la zona de calentamiento del coliseo Villazón.

El momento más sublime fue cuando se escucharon las notas del Himno Nacional del Ecuador por primera vez en Cochabamba 2018. Los acordes erizaron la piel y conmovieron a todos los deportistas y dirigentes tricolores que estaban en el escenario, con Lenín en lo más alto del podio. El “suco”, como lo llaman sus amigos por su pelo rubio ensortijado, acumula así una excelente campaña este año. También se coronó campeón panamericano en Costa Rica y ganó medallas de oro en los Abiertos de Santiago (Chile) y Buenos Aires (Argentina).

Preciado es una de las cartas fuertes del judo ecuatoriano de cara a los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Él mismo se ha puesto como meta no solo llegar a los Juegos a competir sino a ganar una medalla para el país. “Mi mayor aspiración no es solo clasificar a Tokio, sino regresar al país con una medalla”, dijo con ambición después de la premiación. La presea dorada que consiguió el domingo pasado en Bolivia se suma a la que se colgó en noviembre pasado en los Juegos Bolivarianos que se realizaron en Santa Marta, Colombia.

Cuando bajó del podio, Preciado se sacó la medalla del cuello y la guardó inmediatamente en su mochila. No quería que el metal dorado corriera la misma suerte que el que ganó en Santa Marta, en noviembre de 2014. La presea que obtuvo en los Bolivarianos se le extravió y no pudo recuperarla sino hasta hace un mes aproximadamente.

En esa ocasión le había pedido a una compañera de equipo que se la guardara hasta que él termine con los controles doping, pero cuando se la pidió de vuelta ella se dio cuenta que la había perdido. Pero hace unos días, mientras aquella amiga hurgaba entre sus cosas, la medalla de oro de Preciado apareció.

Ahora Lenín recuerda esa anécdota con humor. Lenín está acostumbrado a marcar hitos. Uno de los más significativos lo logró en los Juegos Panamericano de Toronto en 2015. En ese torneo le bastaron solo 26 segundos para convertirse en campeón en la categoría -60 kilogramos, tras derrotar en la final y por ippon, al medallista olímpico de Londres 2012 y súper favorito, Felipe Kitadai, en el Centro Deportivo de Mississauga.

Además de entregar la primera presea áurea para Ecuador en estos Juegos en Cochabamba, Preciado marcó un antes y un después al conseguir la primera medalla de oro panamericano en la historia del judo nacional. Eso lo hace sentirse más comprometido con el país.

Recordando sus raíces

Pero todos estos triunfos no le hacen olvidar de dónde viene. Tenía 10 años cuando se puso por primera vez un judogi (vestimenta usada para la práctica del judo). Fue su hermana Camila quien le comentó que un entrenador había llegado a su centro educativo para preparar a los pequeños en este arte marcial y es así como se  inició en este deporte.

En su humilde vivienda, ubicada en el barrio suburbano Washington García (norte de Machala), guarda con alegría las cientos de medallas, trofeos, placas y recuerdos que ha cosechado en los diferentes países que ha visitado, representando al Ecuador como judoca.

“Es raro saber que soy el primer deportista de la provincia (El Oro) que estuvo en unos Juegos Olímpicos, se siente bien pensar que estás sacando a tu tierra adelante”, dice con orgullo. (I)

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