Como palo de gallinero

Estábamos completamente seguros que el huracán anticorrupción que fuera liderado entre otros por: Kléber Jiménez, Fernando Villavicencio, Andrés Páez y Christian Viteri (ex AP), en su momento tomaría fuerza y demostraría ser implacable con los corruptos. Ese día llegó y en éste se encuentran atrapados los ahora llamados recaudadores de coimas, sobornos y regalitos de la era revolucionaria. Que faltan los cerebros de la corrupción, claro que sí. Pero estos de caer…caen.

Después de haber leído y observado por medios escritos y televisivos, sobre los audios que hiciera público en Brasil el diario O’ Globo, en los que se establecen las conversaciones entre el ex Contralor del Ecuador Carlos Pólit y Ricardo Rivera, tío de Jorge Glas, con José Conceicao Dos Santos Filho, ejecutivo de Odebrecht. Del referido dialogo no solo que da coraje, sino que causa repugnancia y asco; no hay que olvidar, el primero de los nombrados y ahora prófugo de la justicia, haciendo uso del poder, éste se dio el lujo de perdonar desde el exterior la sanción impuesta a los miembros de la Comisión Ciudadana Anticorrupción, quienes tuvieron la valentía de desenmascararlo, por ocultar la verdad en sus informes. Atracos millonarios al Estado que están saliendo a flote.

Sumado a esto, se destaca el informe con indicios de responsabilidad penal dictado por la Contraloría General del Estado, dentro de la contratación del campo Singue. Informe en el que se ha establecido una glosa millonaria en contra de varios exfuncionarios públicos y el Ing. Jorge Glas, actual Vicepresidente del Ecuador, personaje a quien el Presidente Lenín, no sólo que le retiró varias funciones que le fueran encargadas, sino que dio a entender de él…que todos los caminos lo señalan con el dedo.

De lo actos de corrupción. Ayer éstos sólo eran presunciones y tanto ha ido el agua al cántaro, que al momento ya se conoce quienes se han festinado el dinero del pueblo, y sin duda alguna, dichas presunciones van dejando de serlas. Con todo lo que se ha venido descubriendo de la era Correísta, se podría decir. Aquello de las manos limpias y corazones ardientes, sólo fue cuento y chamullo.

Dolosas acciones que nos conlleva a repetir lo que nuestros mayores solían decir, cuando a funcionarios públicos se les descubría delitos en contra del Estado…“Están como palo de gallinero”. Precisamente en ese estado se podrían encontrar aquellos “Honorables” de cuello blanco, que con sus hipócritas sonrisas, fingiendo humildad y amparados en la coraza de seguridad de los ovejunos, se han venido enriqueciendo con los recursos del Estado. Ahora hay que descubrir… Dónde…está la plata.

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